Tzvetan Todorov: sobre los totalitarismos europeos


Entrevista con el filósofo de origen búlgaro sobre su libro: “Recuerdo del mal. Tentación del bien”. Se reflexiona sobre los totalitarismos europeos.

VITA MATISS: La controversia actual sobre los tres presidentes del Báltico responde a la invitación de asistir al aniversario de la II Guerra Mundial el 9 de mayo que se celebra en Moscú, y trae de nuevo a colación el tema de los paralelismos entre al nazismo y el comunismo. El tema de la similitud entre estos dos regímenes totalitarios no es un tema nuevo. En Latvia, sin embargo, ha existido una clara tendencia a la condena de los dos regímenes como igualmente despreciables en el panorama internacional. En tu libro “Recuerdo del mal”. Tentación del bien”, usted muestra que han existido muchos pioneros en este tema, muy a menudo bajo un gran costo para ellos mismos.
Usted sitúa la cuestión de los paralelismos entre el nazismo y el comunismo dentro de un específico contexto histórico y filosófico de la posguerra de la II Guerra Mundial. Como usted señala, este contexto no fue en absoluto favorable para personas como Margarete Buber-Neumann y David Rousset. ¿Es el contexto de hoy significativamente más propicio para sacar el tema de las similitudes entre estos dos regímenes totalitarios?

TZVETAN TODOROV: Vasta cuestión. Primero de todo, una ocmparación de los dos regímenes totalitarios no es nada nuevo. En la víspera de la II Guerra Mundial, cuando la primera democracia y la crítica liberal de los dos regímenes emergen tanto en Europa como en Estados Unidos, había llegado a ser incluso más que común. En todos los sitios, aquellos que observaron el surgimiento de estos dos regímenes totalitarios fueron susceptibles de sus similitudes. Esta similitud alcanzó su
apogeo en septiembre de 1939, cuando después del pacto germano-soviético, es decir, el pacto nazi-comunista, los dos líderes totalitarios emprendieron un camino político común. En ese momento, fue claro para todos que los dos regímenes no sólo se parecían , sino que eran cómplices.
Lo que hizo la comparación difícil fue la II Guerra Mundial. Debido al hecho de que Alemania declarara la guerra a a la Unión Soviética, y que la Unión Soviética se alineara en el mismo lado que las democracias liberales, Gran Bretaña y Estados Unidos. Y después de la guerra, la carga que a los soviéticos se habían echado a la espalda por la derrota del nazismo fue tal, que uno tenía difícil el continuar afirmando lo de las conexiones entre los dos regímenes totalitarios.
Pero a partir de aquí, empezando con digamos 1949 a 1949 y crecientemente en los siguientes años, no sólo la comparación sino la prueba, la muestra de proximidad de los dos regímenes se hizo evidente. Margarete Buber-Neumann, la cual es un ejemplo elocuente de esta conexión, tan pronto como ella salió de los campos soviéticos fue entregada a los carceleros nazis para que pudiera pasar los 5 años siguientes en Ravensbruk, el caso fue también tratado a través de los escritos de Raymond Aron en Francia, Conquista en Estados Unidos, de otros historiadores y científicos políticos que insistieron en el enlace.
¿Estamos hoy día en una mejor situación? ¿Se ha levantado este velo, este velo que le impidió a uno ver con claridad la naturaleza del régimen soviético debido al conflicto germano-soviético, al el conflicto entre nazis y comunistas? Yo diría que probablemente en Europa oriental sí, pero no en la Europa occidental. Esta es la gran diferencia entre las dos Europas, no hablo aquí de “la vieja Europa” y de la “nueva Europa” como hace Donald Rumsfeld, ya que para mí toda Europa es vieja. Todas arrastran milenios de historia, muy distinto de esos otros países que se crearon a partir de recientes inmigrantes y esencialmente unidos por un proyecto de futuro, más que por un pasado común. Esta diferencia persiste porque los europeos occidentales nunca han sufrido la dominación de un régimen comunista. Por el contrario, sufrieron la dominación del régimen nazi, ya que los nazis ocuparon la mayoría de toda Europa. Los comunistas de aquellos tiempos lucharon mano a mano con los demócratas de cada bando; en Francia los comunistas lucharon mano a mano con los Gaullistas para liberar el país, y de este modo sometieron su batalla ideológica a la batalla patriótica. No se puede decir a los franceses de hoy que los franceses comunistas eran como los nazis. En Occidente, es muy difícil explicar esta conexión, conexión que para nosotros, los nativos de los países europeos orientales, en este sentido aunque yo haya vivido más tiempo en Francia que en Bulgaria, reacciono con la sensibilidad de un búlgaro, es una evidencia.
Ahora somos una unidad con Europa, es crucial que los europeos orientales finalmente sean oídos por los europeos occidentales. Por tomar un ejemplo personal: encuentro profundamente preocupante ir por los barrios de París y pasar del Boulevard Lenin a la avenida Dzherzinski. Me parece que ahora estamos reunidos en uno con el mismo conjunto político, la Unión Europea, en nombre de los ideales que son ideales democráticos como oposición a los principios totalitarios, ha llegado el momento de compartir con los europeos occidentales la experiencia de los europeos orientales.
Para complicar las cosas, me gustaría mencionar otro ejemplo de otra parte del mundo, donde la fecha 9 de mayo para algunos, 8 de mayo para otros, dependiendo del país, tiene un significado que es casi diametralmente opuesto según los distintos participantes. Estoy hablando de Algeria, que hubo un tiempo en que fue parte de la república francesa, que no fue una colonia sino una verdadera continuación del territorio francés. Muchos argelinos participaron en la guerra para la liberación de Francia, fueron parte del ejército, fueron reclutados en el ejército, el 9 de mayo de 1945, estos argelinos deciden manifestarse para pedir que esta liberación se extendiera también a Algeria vis-a-vis con Francia. Esta manifestación dejó sus marcas, se degenera, 100 ó más franceses muertos, y en represalia de aquéllos que habían dirigido la manifestación, los franceses mataron 15.000 ó 20.000 argelinos. Hoy, el 9 de mayo de 1945 se considera el principio de la guerra de Argelia contra los franceses. ¿Pueden celebrar los argelinos el 9 de mayo ó debería ser una fecha que ellos se arrepintieran? No es lo mismo en cuanto a los europeos orientales, en cuanto a ellos era el final de la guerra que consagrada una nueva división del mundo. Así que no se puede responder en una sola frase. Mi postura personal sería que el final de la II Guerra Mundial merece ser celebrada. Creo de forma rotunda que la Unión Europea es el mejor acontecimiento político para nuestro continente por un tiempo, ya que es un acuerdo que hace la guerra imposible. Podemos tener nuestras discrepancias, podemos estar en desacuerdo los unos con los otros, pero sabemos de verdad que Latvians nunca hará la guerra a los lituanos, ni a los polacos, ni a los estonianos.

VM: entre ellos, es decir, lo que yace más allá de sus fronteras externas es completamente otro tema.

TT: Claro. Hoy existen 25 países los cuales durante siglos, si no milenios, se declararon la guerra constantemente los unos con los otros; ahora la guerra entre ellos se ha vuelto imposible. Encuentro que esto es un logro maravilloso. Este logro fue posible gracias al hecho de que el régimen nazi fuera derrotado, ya que este régimen había conquistado toda Europa incluida los países bálticos, y es en el nombre de la victoria sobre esto que este régimen encarnara que la paz en Europa se hiciera posible. El hecho de la ocupación soviética sobre la Europa oriental retrasó por 40 a 45 años la entrada de estos países en la era de la libertad, pero al final, estos países también se beneficiaron de la victoria sobre la Alemania nazi. Si los dos dictadores hubieran sido lo suficientemente inteligentes en 1940 para acordar entre ellos la división del mundo, todos nosotros seríamos habitantes de países totalitarios.

VM: Quizá sea sólo por casualidad que da la casualidad de que estoy en Francia cuando usted estaba celebrando el 100 aniversario del nacimiento tanto de Sartre como de Aron. Los periódicos franceses parecían estar llenos de artículos con los dos hombres acompañados por un claro estilo comunista sama-kritika, sí, Sartre se equivocó con el comunismo y Aron después de todo estaba en lo cierto, a pesar del hecho de que todos nosotros vilipendiamos a Aron entonces y adoramos a Sartre. Leyendo unos pocos artículos, parecía que era una competición entre clases de intelectualoides sobre quién era el que más principios anti-totalitarios tenían entonces.
Hace unos días, Jean Daniel escribe en su polémica con Jean-Louis Bourlanges que “"Dans un pays comme la France, ou l'hegemonie intellectuelle du stalinisme a fait plus de ravages qu'ailleurs, il y aura eu deux grandes references: une a gauche, celle de Camus et une a droite, celle de Raymond Aron". ¿Está usted de acuerdo con Daniel que en Francia “l'hegemonie intellectuelle du stalinisme a fait plus de ravages qu'ailleurs" ? y ¿Es usted de la opinión que la actual Francia sama-kritika no es sólo, como en la moda comunista, una pro-forma, sino que existe un cambio sustantivo de opinión en el aire?

TT: Creo que los cambios llegaron hace tiempo. El cambio tuvo lugar hacia el final de 1970 y principios de 1980, cuando Raymond Aron, que hasta entonces había sido una figura vilipendiada del enemigo, rechazado y arrinconado, se convirtió en el respetado pensador. Uno se dio cuenta de la lucidez de Aron, y la moderación le permitió ser el mejor observador de su siglo. Cuando Daniel dice que la izquierda es Camus, y la derecha, Aron, no me reconozco en esta fórmula. En cualquier caso, son dos intelectuales a pesar del hecho de que uno sea un gran escritor y el otro un gran erudito, historia y sociología, dos intelectuales que tenían el mérito, efectivamente, de ser anti-totalitarios, lo cual eleva el prestigio de Francia un poco, al no estar todo el mundo bajo el puño de la Mente Priosionera, como Milosz diría. Así que podemos estar orgullosos de que hubiera de hecho gente omo Aron y Camus. No creo que esta auto-critica sea hipócrita tampoco con la política ó el nivel intelectual. Creo que verdaderamente, hoy la opinión pública es anti-tatalitaria. El cambio tuvo lugar hace tiempo.

VM: En su contestación a mi primera pregunta, dijo que la autocrítica fue sincera, que no fue un ingreso formal. Pero si la auto-crítica es sincera, si los políticos y el pueblo francés admite que estuvieron equivocados sobre el comunismo de los años 1950, y al final de 1940, entonces eso no cuadra con lo que dijo antes, que el contexto en la Europa occidental hoy es tal que …..

TT: No, no son errores, porque aquí uno necesita introducir un matiz. El partido comunista era un partido muy popular en Francia; y creo que Daniel tenía razón diciendo que el estalinismo causó más grandes estragos en Francia que en cualquier otro país de occidente. Cuando llegé a Francia, el partido comunista tenía el 20% del voto popular. La izquierda, nada podía hacer sin el partido comunista. Puede imaginarse qué perplejidad era eso para una persona como yo, una persona que venía de Bulgaria. Era también un partido distinto del partido comunista italiano, el cual era también muy importante, ese no era un partido reformista. Volviendo a su pregunta: lo que la opinión pública piensa hoy trata sobre la Unión Soviética, no sobre la idea del comunismo. La idea del comunismo, desafortunadamente no está transigida definitivamente.

VM: ¿No se equipara la Unión Soviética con la idea del comunismo?

TT: No, porque en Francia siempre existe el partido comunista. Aunque también hay 3 ó 4 partidos Trotskyistas que son más comunistas que el partido comunista. Pero son anti-Stalin, anti-soviéticos, porque como sabe, Trotskyu criticó a Stalin y eso…. Pero en las elecciones presidenciales del 2004, el candidato social-demócrata fue torpedeado por el ala izquierda que obtuvo el 10% de los votos, y eso no es insignificante, sueños de un ideal de sociedad comunista.

VM: Hoy, en Latvia y en los demás sitios, casi todo el mundo automáticamente ligan la ideología comunista y la Unión Soviética.

TT: En los Balcanes, en la República Checa, para toda la Europa del Este, la equivalencia es evidente. Pero para los franceses la equivalencia no es evidente porque ellos tuvieron sus poropios comunistas, gente que luchó contra los nazis, gente que también luchó por mejores sueldos, gente que, como los cristianos, estaban preparados para sacrificarse ellos mismos para atender a los pobres, para ayudar a sus hermanos….

VM: además, existían muchos comunistas activos en la resistencia…

TT: En la resistencia, pero incluso después de la resistencia. Me acuerdo cuando llegué a Francia en 1960, los comunistas eran los únicos que estaban preparados para ir de casa en casa, para hacer la compra de una mujer mayor que no tuviera coche, para ayudar a un hombre mayor discapacitado, etc. Ellos hacían lo que los cristianos hacían, como una regla. Se movían por un sentimiento de solidaridad común que no existía en los representantes de los partidos que eran llamados “bourgeois”. La gente del este de Europa también necesitan comprender esta gente de occidente que no ha tenido la misma experiencia de la idea comunista. Pero en lo que concierne a la Unión Soviética, no creo que haya ya nadie que tenga ilusiones con respecto a lo que fue.

VM: Si se preguntara al hombre de la calle, digamos en Latvia, primero de todo se sorprendería del porqué se hace una distinción entre la ideología comunista y la Unión Soviética. Pero si se le preguntara cuál de esos dos todavía tiene credibilidad en occidente, probablemente contestaría que en occidente, la gente probablemente piensa que la Unión Soviética fue una buena cosa, porque jugaron un papel muy importante en el derrocamiento de los nazis. Pero el comunismo, ¿Quién puede tener alguna ilusión sobre el comunismo?

TT : Todo ser humano reflexiona sobre su propia experiencia. En los años inmediatamente posteriores a la guerra, los franceses, los holandeses, y los ingleses eran conscientes del sacrificio de millones de soviéticos en cuanto a encaminar la guerra su victoria final. Pero hoy, uno piensa que fueron los americanos quien ganaron la II Guerra Mundial. Cuando se realizaron las celebraciones por el 60 aniversario del desembarco de Normandía en junio del 2004, apenas habían representantes rusos. Aunque la guerra estaba casi terminada en junio de 1944, fue 11 meses antes su final definitivo, los rusos habían ya ganado la guerra. Porque usted sabe, a uno le gusta arreglar el pasado cuando sirve a sus propósitos.

VM: en su libro, usted cita al disidente búlgaro, ex presidente Jelev, diciendo “antes de se pueda pasar página, se necesita leerla”. ¿estoy conjeturizando correctamente que básicamente usted está de acuerdo con él, pro que su preocupación is principalmente sobre el significado que nosotros extraemos de la página antes de que sea pasada?

TT: Absolutamente. Muy usual en Francia, y en los demás sitios de Europa, uno dice que la memoria es sagrada, que uno no debe nunca olvidar. “Nunca olvidar” es un eslogan que oímos todo lo más frecuente porque vivimos en países donde las cosas cambian muy rápido. Como resultado nos decimos incluso más contundentemente “preservar el pasado”, “recordar siemrpe”, “el deber de recordar”.

VM: También está la muy citada frase de Santayana: “Aquéllos que olvidan el pasado están condenados a repetirlo”.

TT: Exactamente. Si uno reflexiona ene ste asunto, se da cuenta que el pasado como tal, en sí mismo, no contiene lecciones. Uno puede dibujar ninguna y cada lección que uno quiere del pasado. Menciono este ejemplo porque es extremo: Hitler diciendo que el genocidio armenio fue algo bueno, “como los generales turcos se salieron con la suya sin el menor castigo”. El recuerdo del genocidio armenio en sí mismo no impidió el genocidio; por el contrario, incluso puede dar ideas a determinadas personas. ¿Cuál son las lecciones de la II Guerra Mundial? Por supuesto, no se produce por los hechos. El significado es una cosa que nosotros damos a los acontecimientos, la forma en que integramos los acontecimientos en un contexto más amplio, las preguntas que nosotros dirigimos a esos acontecimientos, los valores que les adjuntamos, es decir, cómo podemos juzgarlos. En 1945, la resistencia fue un movimiento sobre quien tenía que tener el punto de vista correcto al 100%. 50 ó 60 años después, uno empieza a distinguir entre las diferentes fuerzas de la resistencia, las diferentes intenciones, las diferentes justificaciones. Uno reparte más juicios matizados.

VM: en Latvia, existía una cierta manía por reconstruir la historia. Una reacción perfectamente comprensible dad por el hecho de que los latvianos habían perdido su historia, los hechos habían sido terriblemente manipulados y etc. Comisiones y comisiones fueron creadas paa búsquedas para finalmente establecer si había realmente 5.312 deportados ó 4.891 deportados en tal ó en tal momento. Creo que la creación de tales hechos es una importante tarea. Yo escribí un artículo en la prensa de Latvian en la cual citaba uno de sus trabajos y preguntaba cómo el establecimiento de esos hechos evitarían que se repitiera. En aquel entonces, la observación no fue muy apreciada.

TT: En mi libro, establezco una diferencia en tres diferentes escenarios. Por supuesto es una distinción teórica, en la práctica pueden existir los 3 escenarios al mismo tiempo. Los 3 escenarios son, primeramente, el establecimiento de los hechos, que es la base por la que uno tiene que empezar. Uno tiene que saber cómo murió mucha gente en el bosque Katyn, Y se tiene que saber quién disparo los tiros. ¿Fueron los nazis ó los checos? Este es sólo el primer escenario. El segundo escenario es la interpretación que uno da a los hechos. Para entender quién, qué y por qué. El tercer escenario es el uso que uno hace de esta interpretación. La interpretación no está contenida en los hechos en sí mismo. E incluso el uso no está enteramente contenida en el escenario previo. No es misión de los historiadores decidir como se usa este conocimiento, es tu presidente el que decide. El general de Gaulle dijo, el candor es impresionante: “Francia no necesita parecer demasiado cercano hacia los que hicieron lo que hicieron durante la II Guerra Mundial, Francia necesita reafirmar sus 1.000 años de continuidad”. Como político quizá tuviera razón. Pero viniendo de la boca de un historiador, palabras como esas serían profundamente escandalosas.

VM: Pero imagínese si un político pronunciara palabras como esas hoy ……

TT: En moralidad nos gusta decir que la obligación no se produce por existir. La obligación moral, la voluntad, no está dictada por los hechos en sí mismos. Que no tiene un solo curso político dictado por los hechos en sí mismos. Esta fue la presuposición del marxismo. No somos marxistas porque no aceptamos este tipo de determinismo rígido, el cual establece que a partir del momento que se haya analizado una situación de lucha de clases, capitalismo, y todo eso, pues que sólo existe una sóla solución posible. Incluso el mejor análisis no establece la acción de ser asumido. Uno puede determinar cuánta gente fue deportada, aunque eso no nos dice cómo nosotros podamos usar este conocimiento para ver que nadie sea sunca más deportado.

VM: Volviendo a la cita de Jelev: la página que a los políticos de Latvian les gustaría leer de Rusia, y no sólo Rusia, es la afirmación de que Stalin y Hitler, son dos sujetos dignos de ser condenados por aceptar el pacto Molotov-Ribbentrop y sus protocolos secretos, que los 3 países bálticos fueron ocupados contra su voluntad por la Unión Soviética. Risia no parece ser capaz de comprender esto. ¿Deberían los países bálticos pasar página de todos modos?

TT: Yo diría que sí. Porque si esperamos resolver todos las discrepancias del pasado nunca veremos la paz. Me acuerdo que los israelitas y los palestinos se reunieron para uno de esos intentos de arbitraje, donde la gente de buena voluntad desde los dos lados se encontraron para debatir cómo terminar el conflicto. Ellos llegan a la conclusión de que el artículo 1 de su tratado establecería que ningún lado intentaría estar de acuerdo sobre una interpretación del pasado. Y yéndonos aún más lejos, al edicto de Nantes, el cual a finales del siglo XVI puso final a la guerra de religiones que estaba desgarrando Europa, guerras tan violentas y crueles como cualquiera de las del siglo XX. El artículo 1 del edicto de Nantes establece que evocar la división y la guerra es punible. El evocar el pasado es incluso ilegal. No iría tan lejos como para pedir eso, pero creo que uno no debería hacer un “sine qua non” de ello.

VM: Entiendo su argumento, pero tomemos el ejemplo de Francia y Alemania. ¿Usted cree que hubiera sido posible para Francia y Alemania empezar un nuevo capítulo después de la guerra si Alemania no hubiera admitido que Francia fue ocupada en 1940?

TT: No. Pero Alemania fue un país derrotado, y el vencedor dictó las condiciones del comportamiento alemán. Rusia no fue un país derrotado. No siendo derrotado militarmente, no siendo obligado a aceptar condiciones, los latvianos, lituanos y estonianos fueron ahora capaces de establecer políticas al estado ruso. Mientras que fueron los franceses, ingleses, americanos y rusos los que dictaron las políticas a Alemania. Durante 5 años, Alemania no tuvo una política propia. Alemania fue sencillamente dirigida por sus conquistadores. Así que uno no debería sorprenderse por esta diferencia.

VM: Quizá otra diferencia entre la Alemania de 1945 y la Rusia de hoy en día subyace en el hecho de que Alemania habiendo perdido la guerra, habiendo sufrido las directrices de los aliados, querían sin embargo la reconciliación. ¿Quiere Rusia realmente hoy una reconciliación? Yo no tengo la respuesta. Sólo pienso que tiene que haber una voluntad en las dos partes.

TT: Claro. Pero Alemania deseó ser parte de una entidad más grande, lo cual al principio fue la Europa de los 6, el Mercado Común. Rusia no es un candidato a ser miembro de la Unión Europea. Así que no podemos pedir que los rusos se sometan a nuestras condiciones. Podemos mirar por influenciarlos, y creo que lo estamos haciendo. Deberíamos insistir sobre las instituciones democráticas, deberíamos de darles nuestro apoyo. Pero uno no debe soñar, la política mundial no es un juego de morales. Uno no conduce políticas con lecciones de moral. La política es una relación de fuerzas.

VM: Además, es exactamente en estos términos que el ministro de asuntos exteriores de Rusia reprochó a los países bálticos: “no necesitamos lecciones de moral”

TT: pero efectivamente, la política no es un asunto de morales. El gobierno americano nos lo demuestra cada día, el gobierno francés también…. La política no es moralidad, uno tiene que deshacerse de esta ilusión.

VM: En su libro, usted dibuja paralelismos interesantes entre entre el nazismo y el comunismo, pero también señala puntos en los que difieren. Contrario a la suposición popular, usted postula que comparado al nazismo, el hueco entre “le discours et le monde” es más largo bajo el comunismo que bajo el nazismo. Que después de la muerte de Stalin uno no intentó por más tiempo establecer un puente, sino en vez de eso esconderlo. “Le regime sovietique est beaucoup plus mensonger, illusoire, teatral que le regime nazi” Otra diferencia que usted indica es que las islas de Kolyma y el Solovki eran los equivalentes rusos de Buchenwald y Dachau, pero que no hubo nunca equivalencia sobre el Treblinka de la Unión Soviética. En su opinión, ¿es el hecho de que la Unión Soviética nunca tuviera campos exclusivamente dedicados al asesinato rápido-industrializado, lo que justifica la afirmación continua sobre la variante soviética (muerte en 3 meses por inanición, agotamiento y frío) de que no tuvieron la intención de eliminar grupos enteros de personas?

TT: No, no lo creo. Existían las equivalencias de Treblinka en la Unión Soviética, aunque nunca adoptaron la forma de campos. En cierto momento, el gobierno soviético dio la orden de eliminar sectores enteros de población. El bosque Katyn es un ejemplo significativo de esto. Uno toma 15.000 personas ó 20.000 personas, y uno los mata a todos juntos en una noche, mejor que en Treblinka, si me atrevo a decir que sí. Pero eso no era la función de los campos. Los campos soviéticos eran campos de trabajo esclavo, donde se había decidido que la vida humana no tenía valor. Nada daban a los prisioneros para comer, ya que los que morían eran reemplazados por otros. En este sentido, el decidir que murieran ó que fueran indiferentes a la muerte, para mí, conlleva una diferencia que no excusa nada. No disminuye el crimen. Por consiguiente, ya es serio. Pero uno de tomar nota de que el índice de mortalidad, incluso en los peores campos soviéticos, digamos Kolyma, Magaban ó Norilsk, nunca fueron del 90%. Incluso en aquellas condiciones. El ser humano es muy resistente, se adapta, sobrevive con una sopa precaria. Es lamentable, la duración y esperanza de vida se redujo, pero es todo lo mismo, no todo el mundo moría en el espacio de tres meses. Todo el mundo en Treblinka moría en 3 días.

VM: sobre el comunismo, usted escribe en su libro que "dans l'optique du présent, sa condamnation est également d'une plus grande actualité; la mystification qu'il opère est plus puissante, plus séduisante, le démasquer est plus urgent"m por otro lado en el último capítulo de su libro usted afirma que "le traumatisme infligé par l'expérience totalitaire aux peuples européens a été, me semble-t-il, trop profond, les dégâts causés trop lourds, pur qu'on puisse imaginer que les doctrines totalitaires recouvrent leur séduction dans un avenir proche".
¿No hay cierta contradicción entre estas dos afirmaciones? En los países bálticos, mucha gente diría que la razón de la condena al comunismo sea un tema tan pertinente, es precisamente porque la seducción hoy del totalitarismo está presente en Rusia.

TT: (risas entre dientes…) estaba hablando del mundo europeo, y no de Rusia. Es cierto que en Rusia la caída del comunismo estuvo acompañado del debilitamiento de la nación, del poder de la nación. Y por esta razón, el nacionalismo puede mantener una esperanza ilusoria, nostalgia por el comunismo. En Rusia, el comunismo está menos muerto que en cualquier otro lugar. Pero en Europa no tenemos este problema, nuestro período no está mezclado con el período de cuando éramos sometidos al comunismo.en los países europeos del este, éramos esclavos. Creo que hoy es mucho más importante la tarea de adquirir un sentido de lucidez sobre la ideología comunista que sobre el nazismo. Porque a parte de de unos pocos cascarrabias en Alemania y en otros países, nadie ya ensalza la ideología nazi. Mientras que la ideología comunista continúa siendo ensalzada por minorías significativas. En Francia, en Tercer Mundo. Por consiguiente es importante recordar que este ideología, que a cierto nivel puede ser seductora (nos traerá toda la fraternidad, la gloria, un futuro radiante), está una ideología mortal. Es importante pensar recordarle al cerebro de que nada bueno puede venir de esta ideología. Me parece que es una lección verdaderamente necesaria. Los latvianos están muy vacunados de la tentación del comunismo, pero debe de ser propagado por todos los sitios. Es su deber.

Recuerdo del mal. Tentación del bien.
Una entrevista con Tzvetan Todorov.
París, 14 de Marzo de 2005.
Traducción: del inglés: Icíar.

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